sábado, 12 de febrero de 2022

Capítulo 1 entrega 6

 


El anciano era un hombre fuerte aun, lleno de arrugas y el poco pelo que tenía era blanco. En sus rasgos asomaban ancestros aztecas y en sus ojos la sabiduría de los siglos acumulados.

 

La ropa del hombre era sencilla, jalaba la rienda de un caballo flaco y café que había tenido mejores tiempos. Ambos caminaban por la parte baja de la barranca, habían recorrido muchas veces la barranca en busca de plantas medicinales y con frecuencia se habían encontrado con cosas extrañas, el cuerpo de Carlos era una de ellas, pero no porque fuera la primera vez que aparecía un muerto ahí (un lugar donde terminaban las víctimas de los delincuentes), sino porque a pesar de que lo habían lazado desde lo alto de la barranca, aún estaba vivo.

 

Volteó a ver el terreno y encontró lo que estaba buscando, un rellano en donde el caballo pudiera estar abajo y poder arrastrar el cuerpo para subirlo al lomo del animal sin tener que cargarlo. Arrastró el cuerpo de Carlos y luego puso al caballo en posición. Lo subió sin demasiado esfuerzo y lo amarró con la cuerda que traía y así evitar que fuera a caer y hacerse más daño (aunque quizá ya había recibido todo lo que podía soportar).

 

-          Temo itik atlalkalpankayotl tlauelalilia namiki tepetlatia – repetía el hombre mientras caminaba al lado del caballo.

 

El trayecto fue corto y pronto entraron en una cueva, la luz del día se iba transformando en oscuridad, pero tanto hombre como animal habían recorrido el camino muchas veces, buscó entre su ropa un encendedor y buscó en las paredes una antorcha que encendió tan pronto acercó la llama a la tela que la cubría. Después de unos minutos de recorrido, donde la cueva se había vuelto estrecha, ya habían descendido unos metros respecto a la entrada, había un espacio semejante a una habitación. La entrada estaba tapada con una vieja puerta de madera, detuvo al caballo y desamarró el cuerpo de Carlos.

 

Lo bajó del caballo con cuidado de no golpearlo demasiado y lo arrastró dentro de la habitación; ahí había una mesa y una silla, distintos símbolos dibujados en la pared y no se sorprendió (porque el mismo los había puesto ahí) de la presencia de cráneos y huesos humanos.

 

Encendió algunas velas que se encontraban en la habitación y acomodó lo mejor que pudo a Carlos en un rincón, lo dejaría solo un rato en lo que iba en búsqueda de algo de medicina y una cobija para ayudar a que el cuerpo se recuperara. Apagó la vela, cerró la puerta y condujo al caballo fuera de la cueva.

 

Regresó al cabo de unas horas con una cobija, ungüentos y la medicina que le diera el chaman. Nada había cambiado en el tiempo que tardó, Carlos seguía inconsciente pero vivo. Curó lo mejor que pudo las heridas que tenía en todo el cuerpo, aplicó el ungüento y le hizo beber la medicina. Volvió a dejar al hombre para que se curara.

 

El anciano regresó a la cueva las siguientes 3 mañanas a comprobar que siguiera vivo, curar las heridas y volverle a hacer tomar el brebaje que le prepararan. En la mañana del cuarto día pudo ver que había ya una mejoría, satisfecho de su trabajo dejó una vela prendida y cerró la puerta para que no pudiera abrirse desde adentro y se fue. Regresó esa misma tarde, ya no entró en el cuarto y se sentó en el piso para esperar con paciencia.

 

Carlos había despertado.

Continuará...

¿Quieres leer desde la primer entrega? Aquí empieza la historia: https://novelalasombra.blogspot.com/2021/12/capitulo-1-entrega-1.htm

Entrega anterior

Próxima entrega

Facebook: https://www.facebook.com/la.sombra.cdmx

Instagram: https://www.instagram.com/b3enjamin1973/

0 comments:

Publicar un comentario

 
;